Viviendas sociales, ¿para quien son?

La demanda social ha sido el origen alrededor del mundo de diversas reivindicaciones para la sociedad, y en ello se encuentran inmersas las viviendas sociales en los países industrializados, en donde surgió su promoción para enfrentar la misma demanda social y habitacional que existía por parte del proletariado cuando se inició el proceso de industrialización.

Para definir que es una vivienda, se puede decir que se trata de un espacio cerrado que cuenta con techo y se emplea para que habiten las personas. Para denominar la se emplean también términos como domicilio, residencia, hogar o casa. Mientras que, al definir social, se trata de aquello que se encuentra vinculado a la sociedad es decir, a una comunidad de personas que comparten una cultura e intereses y que interactúan entre sí.

De manera que el concepto de una vivienda social puede ser empleado de diferentes modos, pero de forma general tal expresión hace referencia a un inmueble que el Estado otorga a las personas que no cuentan con la posibilidad de acceder por sus propios medios económicos a una vivienda digna. En otras palabras, son viviendas que el Estado se encarga de construir para la personas sin recursos.

No necesitas estudiar un máster en administración para comprender la manera en la que el Estado enfrenta la figura de razones sociales para reintegrar sus inversiones. De todos modos veamos este ejemplo: imaginemos que un grupo de familias deciden asentarse al margen de un arroyo, situación obviamente que implica un alto peligro. Allí construyen con material inadecuado sus precarias casas debido a que no cuentan con suficientes recursos económicos para poder mudarse de sitio y poder alquilar o quizás comprar alguna casa segura y también confortable. 

Para mejorar la calidad de vida, el Estado procede a la construcción de viviendas sociales con el fin de cederlas a estas personas, que posiblemente podrán alquilar dichas propiedades a un precio bastante bajo.

Y es que en los últimos años, muchos países han transitado una gran crisis económica con lo cual ha sido propicio que muchas instituciones reaccionen con la idea de ofrecer viviendas sociales a un número importante de  familias que posiblemente se han quedado sin empleo o quizás han perdido sus hogares. De esta manera se han establecido acuerdos, entre los que podríamos mencionar el de las comunidades autónomas y sus respectivas ciudades que buscan facilitar la adquisición de estas casas, por dichas personas. 

Generalmente, para lograr la adquisición de una de esas construcciones, se debe presentar la solicitud correspondiente y exponer los criterios que se cumplen respecto a los requisitos que se establecen. Y es que tales viviendas sociales se encuentran en su mayoría dirigidas a quienes se han quedado viviendo en la calle, posiblemente pasen a ser desahuciados, a quienes la exclusión social los ha atrapado, entre otros. 

Es más, numerosos ayuntamientos de ciudades españolas ya han puesto en marcha tales beneficios para poder construir viviendas sociales o incluso para poner en alquiler otras casas bajo esa misma definición.